Siempre me ha gustado conocer las puntuaciones de todas las guías( Parker, Peñín, Guía roja, etc). también en gastronomía, me interesa mucho lo que dice la Michelín , sus estrellas, la guía Campsa, la Gault M, etc. Considero que conocerlas es conocimiento y el conocimiento es fuente de saber. Junto a mi criterio y experiencia personal acabo haciéndome una idea global de lo que un vino o un restaurante puedan significar. Su conocimiento no implica ni mucho menos aceptación, implica tan sólo saber y eso para mi vale mucho. Me fijo con atención en las puntuaciones Parker aq en ocasiones no las comparto ni las entiendo( por ej. las altas puntuaciones a los vinos de R. Pérez) y las bajas a otros vinos españoles. Pero insisto, es conocimiento y lo respeto, quiero saber, diría.... y luego a opinar con respeto. Sin embargo, este cambio de rumbo del señor Martín respecto a su predecesor Miller desacredita a la guía, pues supone un cambio de criterio brusco y absolutamente dependiente del catador de turno. A Martin le gustan los vinos clásicos y a Miller le gustaban más los vinos de corte más moderno. Bueno, Martín ya dijo hace tiempo que no entendía los vinos modernos españoles y que era un amante de borgoñas clásicos. Sus puntuacione parecen ser un reflejo de este criterio. No se que os parece??? y si en unos años cambia de nuevo el catador y su criterio también cambia??, tendríamos nuevas sorpresas???
Os imagináis un fenómeno similar en la Michelin??No no señores no entiendo la nueva cocina catalana, el Celler se queda sin estrellas y a Candido que es un clásico muy respetable y que tuvo una, le voy a dar dos, o mejor las tres. En fín a ver que opinais , un saludo a todos