Ayer, en el Racó de Mama Lola, en Elche, menú de 15 euros de fin de semana, 4 entradas, plato principal de carne a elegir entre 4 suculentas opciones, postre, café y una bebida. Pidiendo vinos y alguna entrada más subió todo a 24 euros por persona (a los 4 menús añadimos 2 botellas de vino, un Luzón 2010 y un Altos de Luzón 2007 + un plato de calamares, en total 95 euros, es decir, a 24 euros por cabeza IVA incluído). La bebida incluída en el menú que tomamos fue una cerveza previa a los vinos.
El Entrecotte que me tomé de plato principal era quizás más grande que éste que muestra la foto, para mí solito, carne muy rica, al punto, con sus patatitas caseras,sus verduritas de guarnición... e iba incluído en los 15 euros del menú completo que he detallado (con 4 entradas, postre, café y 1 bebida). Cierto es que salimos a 24 euros por cabeza pero por los extras adicionales del vino y calamares. Por cierto, el Altos de Luzón 2007 excepcional y en un momento fantástico de consumo.
En relación a lo mostrado por Antonio ayer deberíamos haber salido a 60-70 euros por cabeza o quizás más.
Hay restaurantes como Racó de Mama Lola en Elche que saben cómo está la situación y saben ofrecer un producto de excelente calidad: tapas, carnes, pescados y arroces por un precio muy razonable.
Los que no se adapten que les den, no me dan ninguna pena. Es como los servicios oficiales de coches, por mí pueden seguir semidesiertos, conozco muy poca gente que siga yendo a servicios oficiales (salvo gente sobrada de dinero, poca, gente con coches en garantía que, aunque no es obligatorio por Ley siguen yendo y gente que no tiene un taller mecánico de confianza).
El que abusa hoy de un cliente, lo perderá para siempre. Ahora es Navidad, qué bien, veremos el Tourmalet de Enero... y éstos mismos que pegan el estacazo son los mismos llorones que van luego dando pena en foros y encuentros sobre lo mala que está la situación para la hostelería (como siempre, en esta vida, habla y se queja quien menos debería hablar).
Para los que lo están haciendo bien, enhorabuena y, además, tendrán en mí un cliente no sólo de fiestas, sino de épocas no festivas como vendrán en pocas semanas de nuevo. De hecho, a veces es mejor ir de restaurantes fuera de temporada festiva (menos gente, mejor atención, mejor precio y mejor producto si uno tiene la deferencia de avisar antes de ir si lo que va a querer es un tanto "especial").