Es un argumento que ya hace tiempo que defiendo, Jose. Puedo tolerar y comprender ciertas cosas en el "Mesón Carmiña" donde me como un menú a 9€, pero no en en "Chez Churflú" donde sólo respirar ya cuesta 20.
Si me cobras a precio de estrella Michelín, me sirves a precio de estrella Michelín. Y te las tienes que arreglar para que no haya errores ni problemas. Y que si hay problemas, no lleguen al cliente. Y si llegan, el mismísimo dueño debe presentarse y con humildad pedir disculpas.
Me viene a la cabeza ahora mismo un estrellado al que tradamos muuuucho tiempo en volver tras una noche bastante desacertada, en la que ni la sumiller se acercó a la mesa tras haberlo solicitado varias veces, y se nos dió la excusa de "un servicio muy atareado".
Saludos.
P.D.: estupendo relato, Mara. Y siento la decepción. Yo estoy mirando cuando podemos ir a Quique Dacosta, espero que no nos pase algo parecido.