He tomado tres vinos de esta bodega en los últimos años y, salvo el Cámbrico Rufete 2005, que me encantó (en mis anotaciones personales le puse un 9 sobre 10), los otros dos me han parecido poco disfrutables, llamando la atención la escasa presencia de fruta en nariz que mostraban. No descarto del todo que se trarara de algún problema de botella. Seguiremos probando de todas maneras, pues me gusta la filosofía que esta bodega aplica a la hora de elaborar vinos.