Reconozco que hasta hace un par de años (o como mucho tres) el tomate estaba totalmente fuera de mi dieta (incluso en salsa) exceptuando algunas incursiones veraniegas. La razón del cambio ??? Mi vivencia de Cataluña en una casa con chimenea (para tostar el pan, frotarlo con ajo y tomate, acompañado de embutidos) y disponer de huerta(s) propia (s) (la compartida con mis caseros y la del vecino, con permiso/derecho para "robar" cuando y cuanto me viniera en gana) con bastantes variedades y muchos kilos de "penjar". Es verdad. La cocina mediterránea no se entiende sin el tomate... Ni la pasta sin un buen succo, ni Italia sin los antipasti de tomate seco, ni Cataluña sin el pá amb tomaquet, ni Andalucía sin gazpachos y salmorejos, ni Portugal sin tanto guiso suculento donde el tomate va de sobrao. Hace cosa de un mes y poco he descubierto el tomate zamorano de huerta genuina (grandes, rojos, hermosos, arrugados en la copa, del tipo de los de la primera foto) y me ha dado por cortarlos en rodajas, ponerlos en la bandeja del horno aderezados con un buen aceite, algunas hierbitas "provenzales" (estragón, romero, tomillo, albahaca, orégano y flores de lavanda), una pizca de sal ahumada y una loncha de buen queso. 5 minutos como mucho a horno fuerte (suficiente para derretir el queso). Y mi familia alucinando. Y es que..... la cocina de producto y YA!
Un abrazo. Y la semana que viene nos vemos!