Pensaba yo que el problema no era la cantidad de vino a ingerir, si no el tema de conversación. Veo que hay más. No sólamente hay un claro intento de recortar la libertad de expresión, si no que, y lo que es peor dada la naturaleza de los que tenemos que soportar tu ataque de moralidad, también se vislumbra un interés en restaurar la Ley Seca. Joer con el Monseñor. Me parece que ya puedes ir convocando a las féminas a un chocolatito con picatostes en torno a la mesa camilla.