Hola Enrique:
El vino me gustó mucho y es bastante asequible. Suelo meter la botella que voy a beber quince minutos antes de abrirla en el congelador y así consigo que aunque la primera copa esté fría, llegue bien de temperatura hasta el final. De todas formas, es una garnacha de casi 15º y es verdad que pese a su frescura da sensaciones cálidas.
Me habría encantado ir el sábado pasado a Segovia y sé que disfrutasteis de lo lindo. Cros-Parantoux quizá sea el vino que más me apetezca probar del mundo, y champagnes tan viejos como ese Dom Pérignon no he bebido nunca, pero ya sabes que la peque de momento nos tiene descolocados.
El miércoles descorché con Joaquín un Clos Rougeard blanco a-co-jo-nan-te, a la altura de muchos Premier Cru de Puligny o de Chassagne, si encuentras algo por ahí, tú que eres un cazatesoros, lánzate de cabeza a por él.
Un fuerte abrazo, nos vemos en la próxima.