Cuando alguien sometida a la presión de las cámaras cocina un plato desconocido con ingredientes en muchos casos no elegidos por ella, en una cocina que no es la suya, en un tiempo determinado y en ocasiones acompañada por pinches o jefes que molestan más que ayudan, es capaz de improvisar unos platos que por su calidad asombran al mismísimo Chicote. Es difícil de imaginar para los que no han tenido el privilegio de estar en La Salita, lo que esta misma persona es capaz de hacer en su cocina.
Así que gracias Aurelio, por traernos una pequeña muestra de lo que Begoña es capaz de hacer cuando la dejan a su aire.