Créeme que la del 55 fue una gran cosecha en Rioja. Los pocos vinos que hemos probado llevan el sello de esa añada: potencia, nervio, finura y esa pequeña insatisfacción de haber abierto una botella que aún no está en plenitud. Los viejos vinos de La Rioja Alta no son para nada ancianos, ni faltos de energía. Dudo que alguno de ahora llegue a la edad de jubilación de igual manera.
Aunque no lo parezca yo también bebo vino joven, y qué bueno está!!! Saludos.