Yo era de los que siempre me la comía, hasta que un día en una cata de quesos de Jean d´Alos en Vila Viniteca, Clarence Grosdidier nos sugirió quitar la piel de un Comte reserva de verano 2009, yo siempre me había comido su Comté con piel, excepto en la parte de la pegatina. Al ser preguntado al respecto nos comentó que según él, no siempre se debe comer la corteza del queso pese a ser saludable, depende del queso, de su afinamiento, del maridaje y de los gustos personales.
Hay veces que balancean el queso, otras lo potencian, otras según él pueden taparlo. Los quesos más evolucionados pueden tener pieles muy punzantes.
Yo creo que no hay dogmas, cada uno decide si se la come (toda o parte) o no.
Un abrazo!