Hola compañero, estupenda experiencia y estupenda crónica como malamente nos tienes acostumbrados :-)
Mi compañera estuvo en Atea hace un par de años y no le gustó nada la separación entre mesas que en aquella ocasión ensombreció a la comida.
Después de tu crónica creo que tendré que pasarme darle caña a esas tapas tan apetecibles.
Por cierto, a mí también me estás empezando a preocupar, te estás convirtiendo en un "sibarita" de los vinos blancos ;-))
¡Un saludo!