Lo primero, enhorabuena a Joaquín por la detallada exposición del evento, la verdad que fue tremendo y, como de costumbre, lo mejor poder poner cara a varios foreros y comentar los vinos con ellos, como ya he comentado antes, es como se aprende y se disfruta.
Me temo que los vinos generosos y licorosos que llegaron al final, tras unas 14-16 botellas anteriores, no fueron tratados con "justicia", no les dimos el tiempo que necesitan y además estabamos un poco exhaustos ya.
El Alella era el 64 y en mis notas de cata tengo destacados su caracter salino y ajerezado, aunque quizá un poco justo de longitud.
El Aureo era un rancio seco de principios de los 70, bastante equilibrado por una magnífica acidez, y con un punto marino curioso (salazón).
Muy buenos vinos sin duda que requieren una jornada de cata a parte, creo que lo merecen.
Saludos