Nunca he probado en la misma elaboración manos, morros y callos, pero si versiones más "cortas", como patitas y callos de cordero (el famoso patorrillo navarro) o morro y callos de ternera en salsa vizcaína. En ambos casos, si están bien elaboradas, son una guiso sensacional. Basándome en eso, meter un tercer ingrediente a priori no me parece que sea mala combinación, pues al final lo que determina el sabor del plato suele ser la salsa.