Preciosa narración de lo acontecido, así se ha vivido y así hay que contarlo. Es una experiencia que hay que disfrutarla tal y como dice Maruja, de ahí que no hay que cambiar ni vino, ni nada, ya que dejaría de tener esa autenticidad que Maruja transmite. De esos lugares que hay que visitar antes de que desaparezcan.
Espero con impaciencia la crónica de Gabriel.
Abrazos.