Muchas gracias Mara. Supongo que hace unos años se darían cuenta de que el vino riojano tenía que evolucionar o mejor dicho, recuperar lo que se venía haciendo desde siempre. Lo de la Garnacha especialmente es sorprendente, una variedad que durante mucho tiempo ha sido la más plantada en España (y creo que aún lo sigue siendo), y que únicamente servía para grandes producciones y vinos mediocres (o eso decían, nunca llegué a probarlos). Un poco de mimos y bien tratada, vemos como da vinos espectaculares, y cada vez más, en más zonas de España fuera de sus orígenes, como es este caso de La Rioja.
La utilización de Mazuelo y Graciano para vinos de guarda, para mí es símbolo de diferenciación, en unos vinos tradicionalmente de Tempranillo y que siempre han sido catalogados como esos Riojas de siempre. Ójala hubiese podido probar esos 1994 y 1978 para ver la diferencia :)
Un saludo!