No te falta razón en lo de los cantos de sirena. Los Etiqueta Blanca no eran otra cosa que el tercer vino de la bodega, una elaboración al alcance de casi cualquier bolsillo y que tenía un objetivo de disfrute que se echa de menos en los tintos de Murrieta, aburridos y clónicos a más no poder. Sin embargo era un tinto de enorme personalidad y aún después de 30 años sigue señalando a quienes decidieron pasarlos por la quilla. Pues eso, que algunos merecen ser devorados por las sirenas!!! Saludos.