De cabo a rabo, de un tirón, me he leído tu blog, que me ha parecido interesantísimo. De tu mano he tenido el gusto de conocer algunos de los establecimientos que mencionas, que, con gran naturalidad, ahora fijas en tu exposición. Como siempre muy ilustrativo tu blog.
Qué bien se integra el cántabro allí donde va. Recuerdo, con gran cariño, a mi suegro, en este caso, en tierras de Madrid, donde proyectaba su naturaleza montañesa, organizando, entre otras cosas, partidas de bolos. Siempre próximo a la gente de Cantabria, que había que echar una mano.