Ilustrativo el blog, como de costumbre. Tenía un profesor en los Escolapios de Getafe que a un compañero le puso el apodo de garbanzo con pico; le decía: es usted un garbanzo con pico. Seguramente el profesor debía de ser de la tierra, porque conocía perfectamente esta legumbre. Esta anécdota tonta es inolvidable, en el sentido de que no la puedo olvidar, aunque quiera.
Ya hemos comentado lo que la humanidad le debe a esta legumbre, que va por libre: a mojo con agua caliente y sal, no se la puede asustar, y además, normalmente sienta bien.
Y tal vez sea la única que se aconseja en las dietas inteligentes, como es la mediterránea.
También conocemos, gracias a ti, las virtudes saludables, tanto físicas como psíquicas, de esta legumbre.
Arriba el tristófano!
Un saludo.