Me ha parecido muy curiosa esta frase tuya de:
“Optamos por no probar el restaurante, para evitar posibles sorpresas desagradables. Lo haremos cuando hayamos leído alguna experiencia positiva...”
Estuve en ese parador, hace aproximadamente un año, una tarde solamente de visita y con mi experiencia del servicio de la cafetería, creo que has hecho bien, a poco que se parezca el servicio que puedan tener en el restaurante.
Tomamos unos botellines de agua, para lo cual tuvimos que avisar a la camarera de forma reiterada para que nos los sirviesen, y viendo como sirvieron un vino blanco a dos ciudadanos nórdicos, sentí vergüenza ajena.
Yo también soy amigo de paradores, pero realmente no hago uso prácticamente de ello.