Mi aita solía decir que el begi-handi era su plato favorito. Yo también soy un enamorado aunque mi pasión es en su tinta. Cuando su carne está jugosa, suave.... eso es un verdadero placer de dioses.
Me pilla muy lejos pero tan solo la visita a Hondarribi ya merece la pena. Tendré que hacer un intento el año que viene después de leer vuestros comentarios. Un saludo.