Buena experiencia, de éstas que se aprende y se disfruta a la par. El año pasado en el Encuentro Verema de Valencia tuve la suerte de asistir a la cata de Champagne que dirigieron Manuel Pla y Quim Vila y más allá de las explicaciones técnicas (que fueron más bien pocas) fue todo un cúmulo de sensaciones que me llevaron a un goce enorme.
Mi poca experiencia (a mi pesar) con estos vinos siempre me ha llevado a la conclusión que los disfruto más en boca que en nariz.
Un abrazo.