Nosotros fuimos allí, porque en la reunión que nos tocaba en Salamanca de la Academia de gastronomía y alimentación de la que somos miembros, la había organizado allí. El lugar es en un pueblo sin gran encanto, lejos un poco de todo: Me habían hablado muy bien del lugar, los responsables atentos a todo, el servicio muy bueno y el pan de primera. Luego la cocina y el vino no es valorable, pues al ser una reunión concertada para un grupo y con ciertos platos “especiales” para mí no son valorables y por ello no colgué el comentario.
Un saludo Juanjo