Como bien sabes cada botella es un mundo y hay veces que, incluso en distancias cortas, experimentan evoluciones distintas. Pero la que abrí el viernes pasado estaba en perfecto estado y es un vino que se está asentando en botella y con registros cada vez más elegantes y envolventes, fantástico con unas gambas blancas y unas almejas a la sartén que lo tomamos.
Me quedan un par de botellas que iré guardando a ver qué tal. Si no lo has probado intenta buscar la Bota 53, que es el mismo vino pero con un tiempo algo mayor de crianza y por eso se llama “más allá”. Creo que es un vino con más recorrido incluso.
Saludos,
Eugenio.