Simpático acto que se ha convertido en una fiesta lúdica y vinícola. Tuvimos mala suerte con los vinos, de los 50 robles presentados, creo nos tocaron los 10 peores. En algunos pasamos un auténtico purgatorio. Pero habrá que volver el año que viene. Se pasa bién. Saludos desde el Besaya.