Efectivamente! La sutileza de los sabores, los fondos, la complicidad de los platos con los vinos…y que ambos defienden la tipicidad. A Ricard también le gusta tomar nota de la carta, servir uno o varios platos, marcar el ritmo de la sala. Y en analogía, David también te guía en el maridaje, sus contrastes y se disfruta tanto como se aprende.
Sin duda, dos grandes restaurantes, dos grandes equipos.
Un abrazo
SILvia y ANtonio