Gracias Aurelio por tu crónica y por hacernos participar de alguna manera de vuestra fiesta que con tu verbo también la haces nuestra. Pocas veces he visto tan remarcada la presencia de un sumiller como en este post, y la crítica tan acertada y al milímetro al resto del servicio de sala que debe de mejorar sustancialmente para integrarse y ensalzar el binomio Chef-Sumiller creando una auténtica experiencia multiplicadora.
Un abrazo.