A mí me gusta el concepto de esta casa, quizá falte ese toque más “gore” de la casquería más ortodoxa pero el acabado de los platos resulta impecable. Los callos están francamente bien. Para la próxima vez y si buscas una casquería más clásica lo mejor es que vayas a Viridiana y te pongas en manos de Abraham…eso sí, prepárate.
Saludos,
Eugenio.