Como puedes ver, a mi también me encanta la charcutería...
Este fue el desayuno del primer día, en el del segundo maldije todo lo que podía maldecir... habíamos cenado tanto la noche anterior con ese suculento menú que nos prepararon, que por la mañana el cuerpo no admitía nada sólido y había una expo de charcutería..., que te estaba diciendo cómeme, que no veas... ;-)) Solo pudimos tomar un té frio y un café con leche... eso si el café por primera vez en mi vida lo tomé en una taza Riedel... una pequeña compensación, jajajaja
Un abrazo
Joan