Tuve la ocasión hace un par de años de probar el primer Castillo de San Diego, que se llamaba Señorío Barbadillo “Tierra de Cádiz” Gran Reserva 1975. Estaba obviamente algo ya cansado pero se mantenía con dignidad, mejor en nariz que en boca. Una curiosidad que cuando se elaboró por primera vez en aquella época nadie se pensaría que llegaría a ser el blanco más vendido de España…
Saludos,
Eugenio.