Siempre ha habido libertad total para llevar cada uno lo que quiere pero es importante pensar qué hemos estado tomando todo el día para no repetir ese estilo de vinos. Tradicionalmente lo que ha tenido más éxito en estas cenas son espumosos (preferentemente Champagne) y blancos con buena acidez (los Rieslings alemanes son de los que nadie se queja ;-) , es lo que mejor suele entrar después de la maratón que llevaremos.
Lo de llevar un mágnum o dos botellas iguales puede ser buena idea porque creo que seremos más de 20 cenando pero si no se puede tampoco pasa nada, al final el proceso de ir probando vinos es un poco caótico en función de donde te sientas y lo que te van pasando. Forma parte de la gracia de la cena :-)
Nos vemos!