Jejejeje.
Sí, no te creas que pedí el pastel de cabracho casi por inercia, sin pensar mucho, pero sí, la cara era todo un poema. Igual hasta pensó que lo insulté con eso de cabracho ;-)
Ya tengo ganas de volver, me fascinó todo, y eso que prácticamente no vi más que Sanlúcar y bodegas de Jerez.
Saludos
Dani