Tal y como he comentado a Óscar en otra crónica, para mí el steak es un manjar de Dioses. Hace poco lo probamos en un local y estaba carente del punch con el que para mí tiene que estar, y no veas el coraje que me dio.
Los vinos ya veo que de altura. Veo que el De Alberto Dorado se está haciendo hueco en lugares de culto al vino.
Abrazotes y enhorabuena por la vivencia.