Mi aplauso tocayo. Faltar al respeto y dañar la dignidad de una persona de la manera que se ha hecho me parece de mala persona. Hay líneas que no se pueden cruzar y es muy lícito que un plato pueda no estar a la altura y uno es muy libre de exponerlo y argumentarlo, pero entrar en comentarios como los que hemos leído y por desgracia los seguiremos leyendo me parece imperdonable. Las cosas se piensan antes de decirlas o escribirlas, y no me vale con el arrepentimiento posterior. Esas personas que están detrás de una sala y unos fogones tiene corazón y sentimientos y nadie tenemos derecho a hacerles sufrir diciendo falsedades, palabras despectivas y vulgaridades.
Yo no tengo ni pajotera idea de vinos ni de gastronomía y cuando algo no entiendo o no estoy de acuerdo se lo digo a la cara, como he hecho con Begoña, Ricard o Alfonso por ejemplo. Jamás se me ocurría juzgarles, por favor. Quien se piensan que son para juzgar a un profesional con miles de horas de vuelo? No puedo con los francotiradores gastronómicos, no es justo el daño que hacen, NO HAY DERECHO!!!
Un abrazo y gracias por hablar claro y en voz alta.