Lo que ha perdido en entorno lo ha ganado en ubicación. Aunque viva lejos de Valencia lo prefiero en su actual emplazamiento, mucho más accesible.
De los pocos sitios en los que ni pido carta de vinos ni le pregunto el precio. Desborda criterio y honradez. Ojalá muchos restauradores se miraran en el espejo de Alfonso.
Por cierto, ¿te he dicho alguna vez que me encanta tu estilo de redacción? Jejeje...