Brutal experiencia Diego, bien explicada.
Diverxo, por lo que se comenta, es como los colores, gusta más o menos, pero desde luego, no deja indiferente y sorprende normalmente en positivo, que es lo que se pretende en estas experiencias gastronómicas.
En mi caso, no queda más remedio que montar una excursión, esperar y . . . . ahorrar.
Enhorabuena por el disfrute.