Jajaja... Ya sabes que, además de lo gastronómico, cuando me voy fuera de España me gusta relatar las bellezas (muchísimas, en Roma) y, si puedo, el ambiente de la ciudad... y es que la imagen de la vespa adelantando por la derecha al vehículo de turno a la par que ambos se saltan el paso de peatones esquivando, a su vez, a los turistas pasmados de miedo es un clásico romano inigualable.
Muy buen restaurante. De ir -o repetir- sin dudarlo.
Abrazos maestro.