Una pena no habernos podido saludar, pero coincidimos por allí, estaba con mis compañeros del grupo de cata disfrutando de grandes blancos del mundo en la segunda sala, en una mesa de 7 personas. Comimos casi lo mismo, en nuestro caso nos cambiaron el cabracho por el que fue para nosotros el mejor plato del menú, unos huevos con patatas y carabinero de locura.
Ahora mismo de lo mejor de Madrid a nivel sala, servicio y cocina.
Saludos,
Eugenio.