Desde luego que una despedida de soltero no se ve igual desde dentro que desde fuera. Tus niños no molestan pero los de los demás.... No es lo que uno busca como compañía en este tipo de locales.
Ya me alegro de esa satisfacción conseguida con la carne. Como tú pienso que esa grasa, lo he dicho en más de una ocasión, es tan importante o más que la propia carne en sí en el disfrute al comer una txuleta.
Abre esos ojos.... abre esa mente.... o si quieres, en otra ocasión, cierra esos ojos. Encontrarás otras carnes que te hagan salivar. Haberlas "haylas", te lo aseguro.
Recuerdo la que tengo en mente como la mejor, en el Sukalde, en Bilbao pero quizás si me la comiese hoy ya no lo sería.... Recuerdo un restaurante argentino también de Bilbao donde me sacó tres piezas sin darme pistas. Dos eran del otro lado del charco, la otra era de mi tierra. Yo no sabía nada pero... la que más me gustó curiosamente fue la de casa. Siempre he dicho que si me tocase una primitiva gorda, sentaría a unos cuantos alrededor de una mesa, con ojos vendados y las sorpresas serían muchas, pero que muchas y muy gordas. Leo catas de vinos en verema de diez líneas, con todo tipo de detalle. He estado y suelo estar en catas a ciegas y allí las sensaciones no son tan claras, las palabras muchas veces brillan por su ausencia. Así que tranquilo, volverás a ver la luz y ten confianza, quizás hasta la veas más brillante. :-) Un saludo