Sí, fue una experiencia muy agradable. El comedor no es muy grande y solo había un par de mesas más ocupadas, con lo cual por una parte la atención era casi exclusiva y por otra no había mucho jaleo, así que pudimos disfrutar de la comida con mucha tranquilidad. De todas maneras, si alguna vez te dejas caer por allí y no encuentras sitio, justo enfrente al otro lado del río está Casa Julián, donde la premisa es la misma y del que también hablan muy bien. Eso sí, alli aparte de la chuleta tienes mas opciones para el segundo.