Pues para que unos franceses levanten la voz en una mesa, sí que tenía que ser ruidoso el restaurante, sí.
Pero una mayoría de los españoles son así, y hablar sin gritar en una mesa es cosa extraña, que se comprueba incluso cuando se viaja por el mundo y que me provoca una mezcla de pena y de vergüenza ajena.
Lamento esos fallos adicionales y ese trato.
Buen verano!!