Que gran restaurante, yo hace menos años que vosotros que he comido alli, pero hace más de 25!.
Cuando un restaurante se mantiene en el candelero durante tantos años, máxime con la situación que tiene en pleno barrio del Raval, por algo será.
Siempre se ha mantenido fiel a su estilo, sin ocurrencias ni modernidades.
Me quedo con els pèsols i els cervells.
Qué gusto dá volver a un restaurante después de muchos años y reencontrarte con la cocina de siempre.
En cuanto al precio siempre ha sido algo caro, pero atendiendo a la calidad del producto y al servicio ya tiene justificación.
Como curiosidad, te fijaste si continúan teniendo aparcacoches?
Un abrazo