Interesante artículo, como siempre. No he tenido la suerte de probar los Eiswein (mi economía sólo me ha permitido llegar a los Auslese) ni los Vin Jaune (lo más parecido, un Chardonnay bajo velo de flor elaborado por Domaine de Montbourgeau). Sí he podido disfrutar los fondillones de Salvador Poveda o Primitivo Quiles (mejor el primero). Ahora parece que se ha puesto de moda en España el hacer vinos con crianza oxidativa, véase el interesantísimo malvar Oxidativo de Marc Isart, el fantástico Estrany (Xarel.lo) de Celler Credo (la casa de vinos tranquilos de Recaredo) o el descomunal Crianza Oxidativa (Doña Blanca) de Jose Luis Mateo, viticultor estatal de referencia y uno de mis preferidos junto a Manuel Formigo y Abel Mendoza.
Respecto a elaboraciones especiales que no se hayan citado, resaltar el Tostado de Ribeiro, vino naturalmente dulce que se elabora deshidratando la Treixadura en oscuridad y de forma natural entre 3 y 6 meses (el secado forzado está expresamente prohibido). Es un vino escaso y caro (como ejemplo, el Tostado de Teira de Manuel Formigo ronda los 70€/bot.50 cl.)
Y ya que citas la Pajarilla, comentar que también existe el Pajarete (el "de Muller Solera 1851" es el más afamado), vino licoroso obtenido de la crianza oxidativa del moscatel y las garnachas negra y blanca en criaderas y soleras. Espero tener la oportunidad de poder probar ambos.
Saludos,
Israel