Estuve hace más de veinticinco años,año 1992 (aproveché también para visitar las cavas Codorníu) y me alegra saber que todavía sigue dando guerra y no ha sucumbido a las modas (ya era avanzado para su época en aquel momento) Y lo que también compruebo es que los camareros actuales deben ser hijos de los que había, porque "siesos" un rato, porque aunque a estos sitios no vayas a comerte al camarero, sí que ayuda que te hagan la estancia lo más agradable posible.