Vinos, como los que trae Vicent, de lugares recónditos y buenas elaboraciones.
Disfrutamos mucho, como siempre, con el juego de adivinar variedades, terrenos, latitudes, altitudes, y ya el premio gordo es saber de que país es. Es muy divertido, aunque falles. Pero con el plantel de excelentes catadores que tengo por compañeros de grupo (lo que es un lujo para mi) solemos acercarnos bastante.