En mi caso las actividades de cata fuera de mi casa son tantas que en casa me dedico más a disfrutar del vino sin más y compartirlo, aunque los gustos sean distintos. Mientras yo bebo Priorat, Barolo, Borgoa o Rioja por ejemplo, mi mujer prefiere Riesling. Si es cierto que ello me ha llevado a catar demasiado rápido y no disfrutar de esas catas en silencio que debería recuperar.