Buenos días, Josep.
Adivinar el origen de un vino vertido en una garrafa es un juego muy interesante, para adultos mayores de dieciocho años, un juego que conocemos bien mi hijo y yo : baja a la bodega, escoge una botella teniendo en cuenta el menú del domingo - vieiras y pescado o filete de ternera con patatas Casa Botín - vierte el vino en una de mis garrafas y después empieza la cata : visto que tengo una nariz que se sale de lo corriente - lo siento pero así es la vida - al cabo de cinco minutos resuelvo el enigma : el nombre del vino y la añada. Hay más de 700 botellas en la bodega, pero hay cajas de 6 o 12, o varias cajas del mismo vino y no se trata del Consurso del Mejor Sumiller del mundo. Sin embargo, cuando catemos varios vinos, Jesús Gómez y yo - en la bodega de Patrice Colin - me dí cuenta que no era ridículo frente a un sumiller madrileño. El único pero es que Jesús es capaz de catar tanto los tintos, los blancos como los rosados, a toda velocidad : que yo sepa, es un profesional y yo sólo soy un aficionado pero bien formado por Steven Spurrier.
Un saludo salido de su botella, como el genio / Alain