Lo que es una verdad como una casa, es que una velada como la que nos dimos no tiene precio. Tambien quiero dar las gracias a ese Genio Chalado (hay que estarlo,y mucho, para montar ese restaurante lleno de tesoros, en un pueblo tan lejano de cualqier sitio, eso no quiere decir que no vaya a volver, que lo hare) que es David, un profesional que realmente transmite su amor a su trabajo.