Para mí fue un placer y un honor poder compartir con Manuela la entrega de un premio tan importante y representativo que, en esta edición, comparte con otro gran sumiller de nuestro país como es el caso del Pitu Roca. De hecho, reconoció estar entusiasmada de poder llegar a conocer por primera vez cara a cara a la persona que, muy probablemente, más ha marcado su trayectoria como modelo ideal de sumiller al que parecerse. Y, precisamente, para compartir un premio tan signficativo.
Me gustó mucho el discurso de Manuela al reconocerse feliz desarrollando su profesión ahora, en Vuelve Carolina, y también en el pasado, en el Restaurante La Sucursal donde se produjo la mayor parte de su etapa formativa y consolidación como sumiller. Y, por supuesto, también me gustó su optimismo de cara al futuro. Sólo me queda desearle, una vez más, muchas felicidades y que siga disfrutando, y nos siga haciendo disfrutar, de su trabajo.
Un fuerte apoyo y agradecimiento también a la Academia de Gastronomía. A la de Valencia, en particular, porque con la dirección de Cuchita Lluch ha renovado aires y está desarrollando un gran cantidad de actividades interesantes. Y a la nacional por haber postulado a Manuela para tal distinción.