Si no es la primera vez que decides tomar un whisky después de cenar, sabes los precios entre los que se mueve. Siempre hay excepciones en locales excepcionales, que no era el caso.
Pienso que es una cuestión de honestidad con los precios y de apreciar el trabajo que haces en el mercado,escogiendo el producto, y luego en la cocina. Servir un whisky no implica una gran elaboración del producto y éste tampoco se estropea en pocos días.
Simplemente no aviso del abusivo precio y si hay reclamación el cliente no ha pedido el precio previamente. ¿Te crees que ellos no saben lo que están cobrando? Si cuela, cuela.
Por desgracia no es el único restaurante de Barcelona con semejante política.