I Cata de Burdeos Viejos
Restaurante La Catapa
Sábado, 20 de Junio de 2015
Esta vez le llegó el turno a una de la regiones vinícolas más reputadas y con mayor tirón a nivel internacional: Burdeos.
Es difícil plantear una cata con vinos viejos bordeleses puesto que los precios están disparados, algunas veces son disparatados incluso, así que hay que armarse de paciencia, fijar “objetivos” e ir comprando selectivamente.
En esta primera cata, finalmente dispusimos de botellas de muchos de los más afamados chateaux (quitando los 5 grandes, aunque como luego contaré, alguna sorpresa hubo) pero en gran parte de añadas en teoría menores. Esto generó cierto debate sobre las posibilidades de éxito, sobretodo teniendo en cuenta el precio. La cata no defraudó.
Antes de entrar en materia, señalar que la cata se desarrolló en el restaurante La Catapa de Madrid, donde disfrutamos con el menú que nos prepararon y gozamos de todas las facilidades y comodidades para llevarla a cabo. Gracias a todo el equipo. Dejo algunas fotos de los platos.
Para abrir boca, un estupendo champagne Val Frison, excelente para ir preparando los paladares.
Comenzamos con el único blanco de la tanda y luego fuimos sirviendo de mayor a menor vejez. Señalar que las notas de composición varietal de los vinos son, en gran parte, aproximadas y no exactas, ya que las propias bodegas no disponen en muchos casos de la información de las mismas (como veis, esto no es exclusivo de las bodegas españolas).
Ch. Smith Haut Lafitte Blanc 1981 (Graves)
90% Sauvignon blanc, 5% sauvignon gris, 5% Semillon
Bonito color amarillo dorado poco evolucionado, bien limpio y brillante.
Cerrado al principio, con algunas notas a humedad, va abriendo poco a poco para mostrar aromas de monte bajo, hinojo, notas avainilladas y puntas cítricas, con buena intensidad.
Sabroso, con buen volumen en boca, aparece la fruta (manzana verde), especias dulces, tabaco rubio y un fondo levemente amielado que forma un conjunto muy logrado. Final de notable persistencia.
Muy interesante esta sauvignon madura, esta botella con más de 30 años justifica la fama del productor.
[9.1]
Ch. Montrose 1963 (Saint-Estephe)
65% Cabernet Sauvignon, 25% Merlot, 10% Cabernet Franc
Color rubí claro con ribete anaranjado, de capa baja, limpio.
Nariz de buena intensidad, bastante franca de inicio, predominando las notas de café y finos terciarios (cuero viejo) por encima de las de futa negra en licor (grosellas).
En boca llama poderosamente la atención su tremenda acidez, parece que el vino está suspendido en un frágil equilibrio y puede caer en cualquier momento, pero en realidad se va creciendo con el tiempo: tabaco, café, notas terrosas y fúngicas, fruta negra, madera vieja. Final largo y de gran frescura. Sorprendente.
Pese a ser el vino más viejo y en una añada muy floja, dejó muy buenas impresiones, hasta el punto de colarse en el podio de la cata.
[9.3]
Ch. La Conseillante 1973 (Pomerol)
80% Merlot, 20% Cabernet Franc
Partía en las quinielas como uno de los favoritos pero el temido “corcho” hizo acto de presencia… una pena.
Ch. Pichon-Longueville Baron 1973 (Pauillac)
45% Cabernet Sauvignon, 35% Merlot, 12% Cabernet Franc, 8% Petit Verdot
Rubí con destellos rojizos y anaranjados, ribete muy levemente atejado, capa media.
Nariz poderosa y muy animal (caza, vísceras, sangre), fruta roja muy madura (ciruela, cereza), cuero y trazas minerales.
En boca se muestra redondo, con un fino tanino aterciopelado, clásico y muy elegante, muy fresco, balsámico incluso, con esa fruta roja que apuntaba la nariz, notas de grafito y tierra, cuero. Final largo.
Quizá el que mejor daba el perfil “clásico” de burdeos maduro, francamente bueno.
[9.2]
Ch. Grand-Puy Lacoste 1975 (Pauillac)
75% Cabernet Sauvignon, 22% Merlot, 3% Cabernet Franc
Color rubí intenso, notas rojizas, sin apenas degradado en el ribete, limpio y brillante, muy entero.
Nariz de buena intensidad, donde aparecen notas de flores marchitas, hierbas de monte, cassis, mora y toques terrosos.
En boca tiene brío, buena acidez y la fruta roja, aunque envuelta en notas terciarias, está aún bastante presente. Buen final que deja un regusto amargoso y especiado.
Un buen vino, muy en forma, al que le falta un poco más de complejidad para estar más arriba.
[9.1]
Clos Fourtet 1976 (Saint-Emilion)
90% Merlot, 10% Cabernet Sauvignon
Color rubí de capa media, limpio, ligeramente atejado en el ribete.
Tímido y algo impreciso en nariz, con notas de fruta en licor y ligeras puntas alcohólicas, notas tostadas de la madera aún marcadas, regaliz.
En boca es potente, tiene aún aristas tánicas, pero son taninos finos, fruta roja en licor, notas cremosas y avainilladas, piel de naranja. Buena acidez aunque el final es un poco corto.
Interesante y potente vino, con cosas que ofrecer aún, pero ahora mismo un paso por detrás de otras botellas en la cata.
[9.0]
Ch. Haut Brion 1977 (Graves)
55% Cabernet Sauvignon, 25% Merlot, 20% Cabernet Franc
La “mano sorpresa” de la cata: se sirvió decantado y a ciegas, nadie (salvo yo) tenía ni idea de lo que podía ser ese vino. Y nadie acertó.
Pese a llevar abierto y decantado un par de horas cuando lo servimos, el vino estaba bastante cerrado, sin tufos raros, pero bastante inexpresivo.
Rubí rojizo de buena capa, muy limpio y brillante, con un ligerísimo tono atejado en el ribete. Muy poca evolución para un vino de su edad.
Como decía, la nariz se mostró tímida y poco matizada, muy especiada, con madera de muy buena calidad y algún atisbo de fruta negra madura. Cuando fue abriéndose, había una buena definición frutal (cerezas, grosellas), bien madura pero nada licorosa, junto a notas minerales, balsámicas, regaliz negro.
En boca es firme y sabroso, con buena acidez, muy elegante, con esa fruta madura en primer plano, toques de vainilla y notas cremosas muy finas, habano, ligeros mentolados, muy vivo. Buen final, fresco y levemente amargoso.
Cuando uno ve la etiqueta y descubre lo que es, el vino deja una sensación de quedarse un poco corto: no hay duda de que no es de las mejores añadas de la casa, pero tiene una elegancia enorme y evolucionó sin parar. Dejó muy buenas impresiones y la sensación de que algo nos perdíamos por no poder dar más tiempo al vino. De hecho, en mi opinión, apostaría a que este vino irá a más en unos años.
[9.3]
Ch. Ducru-Beaucaillou 1980 (Saint-Julien)
70% Cabernet Sauvignon, 30% Merlot
Bonito color rubí con destellos rojizos y pardos, fino ribete atejado, muy limpio.
Nariz franca y con mucha finura, compleja más que intensa; fruta roja compotada, hierbas de monte, notas minerales (mina de lápiz), toques ahumados, setas, tierra.
Boca apretada, envolvente, con buena acidez, apareciendo notas de frutas del bosque, cuero, tabaco, especias y monte bajo. Final largo, finamente especiado. En buen momento para ser disfrutado, aunque aún no da síntomas de cansancio.
Gran vino en una añada muy floja. Y no es la primera vez que pasa con Ducru. Sin duda, una casa a tener muy, muy en cuenta. Parece ser siempre apuesta ganadora.
[9.4]
Vieux Ch. Certan 1980 (Pomerol)
70% Merlot, 20% Cabernet Franc, 10% Cabernet Sauvignon
Color rubí de capa media, ribete atejado muy fino, limpio.
Nariz muy madura, con notas florales y de fruta negra macerada, toques ahumados, pimienta negra, tabaco.
Boca con una textura aterciopelada, los taninos están domados, cuerpo medio y mucho equilibrio, sin que ello signifique que el vino está débil o en declive. Desfilan notas de moras y arándanos, de madera de calidad, tabaco de liar. Muy buen final, deja sabores especiados y a cuero viejo.
Un vino que, sin ser delicado en extremo, juega con las sutilezas, que nadie busque potencia aquí.
Los comentarios hechos sobre Ducru sirven para Vieux Certan: otro productor que tiende a justificar sobradamente su fama (y consiguientemente su precio).
[9.3]
Cos d’Estournel 1992 (Saint-Estephe)
55% Cabernet Sauvignon, 35% Merlot
Con este vino, y confirmado por el siguiente en la tanda, vimos un claro cambio en el estilo. Es evidente que respecto a los dos 80’s anteriores son ya 12 y 14 años de diferencia, que no es poco, y eso habla bien de las posibilidades de guarda de estos burdeos. Pero también parece que las opiniones de los presentes coincidían en señalar que en estos años parece iniciarse un cambio hacia vinos más potentes y con más color.
Color rubí oscuro, bien cubierto, brillante.
Nariz de intensidad media con los tonos tostados de la madera nueva bien marcados, especias (pimentón), tabaco negro, fruta roja, algo falto de complejidad.
Boca potente, austero y un poco “rústico”, fruta roja y negra, madera, cuero, especias, regaliz, con buena acidez. Final medio, amargoso y un punto herbáceo.
Este Cos ofrece sin lugar a dudas un perfil distinto de los burdeos maduros, más “moderno”: con mayor extracción y menor finura quizás. Eso sí, con cuerda para rato.
[8.9]
Ch. Pape Clement 1994 (Pessac-Leognan)
60% Cabernet Sauvignon, 40% Merlot
Color rubí intense, con destellos granates, sin decoloración en el ribete, muy limpio.
Nariz de buena intensidad, con notas lácticas y muy frutales (yogur de frutos del bosque), cedro y grafito, hierbas aromáticas, cuero.
En boca es sabroso y envolvente, siguen esas notas de fruta negra (ciruela, zarzamora) en primer plano, arropadas por las notas especiadas (pimienta), a tabaco y a cuero. Taninos aún firme y acidez notable. Recuerdos de fruta madura y especias en un final notable.
Similar al anterior por su estilo más moderno, pero mejor equilibrado y con más elegancia. Puede tener un buen desarrollo en botella aún, tiene buena materia.
[9.1]
Para terminar, y siguiendo con lo que es ya casi una costumbre, un vino “raro”, servido siempre también a ciegas. En esta ocasión, un Sella & Mosca Moscato 1967, un magnífico vino licoroso de Cerdeña, con un dulzor perfectamente integrado y nada pesado, del que disfrutamos de lo lindo, todo un descubrimiento.
Como siempre, las notas de cata y las puntuaciones son las mías personales; a modo de resumen, creo que a todos los participantes nos quedó un muy buen sabor de boca, disfrutando de una bonita cata con un nivel bastante bueno de los vinos pese a la incertidumbre de las añadas. Pero, como suele pasar en la mayoría de las grandes regiones, los grandes productores dan la cara casi siempre. Cierto es que la “grandeza”, el vino que emociona (más a estas alturas) raramente suele darse si no se conjugan otros factores como es una buena añada. Pero el potencial de envejecimiento, a juzgar por lo catado, es elevado, como grande es también el número de años que necesitan estos vinos para alcanzar el estado de madurez que les permita expresar lo que llevan. Otra cosa, sobre la que no hace falta dar muchos detalles, pues está a la vista de todos, es el tema de precios: basta echar un vistazo a unas cuantas referencias para ver que en los últimos años los precios se han disparado; sencillamente de locos.
Como en otras ocasiones, pedí a cada catador (9 esta vez) que me diera sus tres favoritos, resultando el siguiente podio:
1º Ch. Ducru-Beaucaillou 1980 (Votado por 6 catadores, 4 como primero)
2º Vieux Ch. Certan 1980 (7 votos, 2 como primero)
3º Ch. Montrose 1963 (5 votos, 1 como primero)
